Los grupos de indagación personal

 

Quiero contarles cómo trabajamos en los grupos de indagación personal  de “Crianza”, ya que las fantasías con las que cada individuo llega, suelen estar alejadas de la propuesta real. Los grupos tienen una dinámica propia, donde revisamos las carencias afectivas de las que provenimos que son mucho más profundas, hirientes, olvidadas y negadas de lo que tenemos ganas de aceptar. El trabajo se organiza alrededor de la construcción de la biografía humana, que contempla obviamente la sombra. Para ello, intentamos detectar “por boca de quien hablamos”, ya que todos  tenemos alguna figura importante que nos ha contado la historia oficial sobre cómo han sido las cosas: Quiénes son buenos, quiénes son malos, quienes son confiables, si la vida es bella o es espantosa, si la abuela es una bruja, si papá nos abandonó y se fue con otra o si una misma ha sido una niña demasiado caprichosa o imposible de educar. Lo interesante es que lo que ha sido nombrado, pasa a constituir nuestra identidad. A veces, incluso habiendo vivido experiencias placenteras –en la medida en que no hayan sido nombradas- no pasan a la consciencia. Y si no pasan a la conciencia, tenemos la sensación de que no existen.

En el trabajo grupal, también determinamos qué personaje hemos adoptado en nuestra trama familiar:  la buenita, el terrible, la hacendosa, el maduro, la que se arregla sola, el que no se entera de nada, el tímido, la que se traga todo, etc.  A decir verdad, este trabajo de acompañamiento en la construcción de la biografía humana se parece mucho al de un detective, quien a veces cuenta apenas con un pañuelo manchado de sangre como único testigo de un crimen. También se requiere que las profesionales formulen muchas y muy buenas preguntas, que las/os compañeras/os de grupo funcionen como espejos…y que tracemos líneas invisibles entre hechos aparentemente incongruentes. Por eso, cuando no hay recuerdos o aparecen tergiversados, las profesionales  tendrán que poner palabras a lo que no supimos nombrar. Esto requiere una buena dosis de percepción y creatividad.

La pregunta es qué hacemos luego con toda la información recogida. En realidad,  la “nueva” información hace parte del proceso de conocimiento personal. Porque si creíamos que habíamos tenido una infancia intachable y descubrimos el nivel de abandono emocional en el que permanecimos  -a pesar de que nuestra madre nos inculcó la devoción hacia ella-  entonces podremos, por ejemplo, sospechar qué tiene que ver ese abandono infantil con nuestras reacciones actuales. Antes era un dolor ciego, ahora es un dolor consciente. Duele, sí, pero quizás podamos hacer algo al respecto.

Los Grupos de Indagación Personal nos ayudan a reconocer nuestra realidad emocional. ¿Funcionan como grupos de apoyo? Si el propósito es el encuentro con la verdad interior, encontraremos compasión y alivio. Si pretendemos alianza con nuestro personaje, no es el lugar adecuado.

Laura Gutman